2. ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES


El libro de Amós comienza con una serie de oráculos contra ocho países o sus capitales: Damasco, Filistea, Tiro, Edom, Amón, Moab, Judá, Israel. Antes de hablar del contenido de esos oráculos, veamos los elementos que contienen.

El texto que encuentras a continuación es el primer oráculo.

Oráculo contra Damasco

Así dice el Señor:
A Damasco, por tres delitos y por cuatro,
no le perdonaré:
porque trilló a Galaad con trillos de hierro.
Enviaré fuego a la casa de Hazael,
que devorará los palacios de Benadad.
Romperé los cerrojos de Damasco
y aniquilaré a los jefes de Bigat Awen
y al que lleva cetro en Bet Edén,
y el pueblo sirio irá desterrado a Quir
‑lo ha dicho el Señor‑.

Advierte que comienza y termina con dos frases en color azul que expresan lo mismo: "Así dice el Señor" y "lo ha dicho el Señor". La primera se conoce como fórmula del mensajero porque es la que usaban los embajadores y mensajeros de los reyes del Antiguo Oriente para comenzar a transmitir su mensaje. La segunda se conoce como fórmula conclusiva.

Las frases en color rojo constituyen la denuncia de los pecados de Damasco, capital de Siria: la denuncia resulta al principio muy general ("por tres pecados y por cuatro"); al final, se concreta con unas palabras que te resultarán enigmáticas: "trilló a Galaad con trillos de hierro". Son una referencia a la crueldad con que los sirios actuaron en la guerra contra Israel, asolando la región vecina de Galaad. Para un campesino del siglo VIII, acostumbrado al trillo de madera, el de hierro simboliza la dureza con que maltrataron al territorio. La metáfora de la trilla se aplica a un castigo muy duro (Jue 8,7) y en contexto militar (Is 25,10; 41,15; Miq 4,13; Hab 3,12).

Las frases en color verde representan el anuncio del castigo. Casi todas las referencias concretas te resultarán incomprensibles: Hazael, Benadad, Bigat Awen, Bet Eden, Quir. Pero el sentido global es claro: la dinastía que gobierna en Damasco será aniquilada, la capital incendiada y el pueblo marchará al destierro.

Estos cuatro elementos (fórmula del mensajero, denuncia del pecado, anuncio del castigo, fórmula conclusiva) reaparece con ligeras variantes en los siguientes oráculos, usando a veces las mismas fórmulas ("por tres delitos y por cuatro", "enviaré fuego"). Sin embargo, te aconsejes que eches un rápido vistazo a los siguientes oráculos fijándote en los colores. Verás que a veces falta la fórmula conclusiva, otras se amplía la denuncia del pecado y otras se amplía el anuncio del castigo.

Oráculo contra Filistea

Así dice el Señor:
A Gaza, por tres delitos y por cuatro, no le perdonaré:
porque hicieron prisioneros en masa y los vendieron a Edom.

Enviaré fuego a las murallas de Gaza, que devorará sus palacios;
aniquilaré a los vecinos de Asdod, al que lleva el cetro en Ascalón;
tenderé la mano contra Ecrón y perecerá el resto de los filisteos
‑lo ha dicho el Señor‑.


Amós no dice de dónde proceden esos "prisineros en masa". Unos creen que eran prisioneros de guerra; otro, toda clase de esclavos, incluso por deudas. Tampoco habla de la nacionalidad. A Amós le impresionan las deportaciones masivas, igual que antes le admiraba, más que la guerra, la crueldad con que se llevaba a cabo.
Edom los empleaba en las minas de cobre o los revendía en África o Arabia del Sur. Siglos después, los filisteos venden judíos a los griegos (Jl 4,4-6).

Oráculo contra Tiro

Así dice el Señor:
A Tiro, por tres delitos y por cuatro, no le perdonaré:
porque vendió innumerables prisioneros a Edom
y no respetó la alianza fraterna.
Enviaré fuego a las murallas de Tiro, que devorará sus palacios.


Dos diferencias con la denuncia del oráculo anterior:
1) Tiro no deporta, sino entrega; no se dedica a hacer prisioneros de guerra sino simplemente al comercio de esclavos.
2) “No respetó la alianza fraterna". ¿Qué significan estas palabras? Hay tres teorías: a) los ciudadanos de Tiro venden a sus conciudadanos; b) Tiro vende israelitas cautivos a Edom, olvidando que Israel y Edom son hermanos; c) Tiro vende a israelitas, olvidando que entre Tiro e Israel existe una alianza fraterna (2 Sm 5,11; 1 Re 5,15-26; 1 Re 16,31).
La teoría más probable es la tercera. Este pecado supera al de los filisteos: Tiro, ante el deseo de enriquecerse, no sólo olvida los sentimientos humanos sino también los fraternos.

Oráculo contra Edom

Así dice el Señor:
A Edom, por tres delitos y por cuatro, no le perdonaré:
porque persiguió con la espada a su hermano ahogando la compasión,
siempre se ensañaba su ira, conservó siempre la cólera.
Enviaré fuego a Temán, que devorará los palacios de Bosra.

Aunque Edom ha aparecido ya en dos oráculos como compradora de esclavos, Amós no la acusa ahora de eso sino de perseguir a su hermano. Lo contrario de Gn 33,4, donde Esaú perdona y abraza a su hermano Jacob.
No queda claro a qué se refiere el texto: 1) A la conducta de los edomitas durante la caída de Jerusalén en 586 (véase Ez 35,5; Abd 14; Jl 4,19). 2) A sucesos del siglo VIII que desconocemos. 3) A sucesos del siglo IX (hacia 841).
Con respecto a los oráculos anteriores hay algo nuevo: el odio lo domina todo, incluso se halla por encima de la codicia. Edom, compradora de esclavos desconocidos, olvida posibles ganancias cuando ve a sus hermanos. Sin olvidar ni perdonar errores pasados (cf. 1 Re 11,15-16; 2 Sm 8,13), fomenta la espiral de la violencia y del rencor.

Oráculo contra Amón

Así dice el Señor:
A Amón, por tres delitos y por cuatro, no le perdonaré:
porque abrieron en canal a las preñadas de Galaad,
para ensanchar su territorio.
Prenderé fuego en la muralla de Rabá, que devorará sus palacios,
entre los alaridos de la batalla y el torbellino de la tormenta;
su rey marchará al destierro junto con sus príncipes
‑lo ha dicho el Señor‑.


La codicia va unida a la crueldad. De la práctica ya se vanagloriaba Tiglat Pileser I de Asiria (h. 1100 a.C.) y la cita Homero. En la Biblia, 2 Re 8,12; 15,16. La gravedad del pecado provoca una ampliación del castigo.

Oráculo contra Moab

Así dice el Señor:
A Moab, por tres delitos y por cuatro, no le perdonaré:
porque consumió con cal los huesos del rey de Edom.
Enviaré fuego a Moab, que devorará los palacios de Queriot;
Moab morirá en el tumulto bélico, entre alaridos y toques de trompeta;
excluiré de ella al gobernante y mataré con él a los príncipes
‑lo ha dicho el Señor‑.


Pecado: parece que los moabitas profanaron la tumba del rey de Edom, privándolo de su eterno reposo. Aunque a Edom se la ha criticado duramente con anterioridad, sus pecados no justifican que se trate a su rey de este modo.

Oráculo contra Judá

Así dice el Señor:
A Judá, por tres delitos y por cuatro, no le perdonaré:
porque rechazaron la ley del Señor y no observaron sus mandamientos;
sus mentiras los extraviaron, las que veneraban sus padres.
Enviaré fuego a Judá, que devorará los palacios de Jerusalén.


A diferencia de los oráculos anteriores, los pecados que se denuncian no son de tipo ético sino religioso.

Una pausa

Vamos a hacer una pausa. Hemos leído siete oráculos. La fórmula "por tres delitos y por cuatro" hacen referencia a siete pecados. Cada país ha aportado su delito para colaborar al mal.
Damasco trilló a Galaad con trillos de hierro. Los filisteos hicieron prisioneros en masa y los vendieron a Edom. Tiro vendió innumerables prisioneros a Edom y no respetó la alianza fraterna. Edom persiguió con la espada a su hermano ahogando la compasión,siempre se ensañaba su ira, conservó siempre la cólera. Amón abrió en canal a las preñadas de Galaad, para ensanchar su territorio. Moab consumió con cal los huesos del rey de Edom. Judá rechazó la ley del Señor y no observó sus mandamientos; sus mentiras los extraviaron, las que veneraban sus padres.

Si prescindimos de Judá, los pecados denunciados por Amós se refieren a la crueldad en la guerra y al fenómeno de la esclavitud, convertida en un negocio para diversos países.

El número siete significa también plenitud. El pecado ha llegado a su culmen y también su denuncia. Sin embargo, no es así. El libro de Amós, contra lo que cabría imaginar, rompe el número siete y añade un nuevo oráculo, el más duro, contra Israel. Un rápido vistazo te bastará para advertir que ahora sí se denuncian siete pecados, y que el castigo también se desarrolla de manera más amplia.

Oráculo contra Israel

Así dice el Señor:
A Israel, por tres delitos y por cuatro, no le perdonaré:
porque venden al inocente por dinero
y al pobre por un par de sandalias;
revuelcan en el polvo al desvalido
y tuercen el proceso del indigente.
Padre e hijo van juntos a una mujer profanando mi santo nombre;
se acuestan sobre ropas dejadas en fianza, junto a cualquier altar,
beben vino de multas en el templo de su Dios.
Pues mirad, yo os aplastaré en el suelo, como un carro cargado de gavillas:
el más veloz no logrará huir,
el más fuerte no sacará fuerzas,
el soldado no salvará la vida;
el arquero no resistirá,
el más ágil no se salvará,
el jinete no salvará la vida;
el más valiente entre los soldados huirá desnudo aquel día
‑oráculo del Señor‑.

Dos detalles curiosos: 1) se habla de siete pecados; 2) se emplean siete oraciones para expresar las consecuencias de la acción de Dios.

Los siete pecados de Israel

1. “Porque venden al justo por dinero”

Unos interpretan saddiq en sentido jurídico (“inocente”): el profeta acusa a los jueces de estar corrompidos, condenando a personas que no han cometido delito; no se trata de que lo vendan como esclavo sino de que conculcan sus derechos.
Es más correcto interpretar saddiq en sentido socioeconómico. La acción no se desarrolla en los tribunales. Los culpables son los acreedores, que, para recuperar el dinero prestado o invertido, venden como esclavos a personas que no han podido devolver la deuda.

2. “Y venden al pobre por un par de sandalias”

La diferencia con la anterior radica en la persona que sufre la esclavitud y en el motivo. La persona es “pobre”, carece de propiedad. No pueden contraer grandes deudas, pero basta una cantidad ridícula para que lo vendan como esclavo. “Un par de sandalias” sería una cantidad exigua de dinero.
Para muchos autores, las dos primeras frases se refieren al mismo pecado. Pero tienen matices distintos. El primer caso refleja el desprecio hacia la persona del deudor; el segundo, la desproporción entre la deuda pequeña y la esclavitud. En el primero, la esclavitud podría estar justificada, pero es inhumana; en el segundo, no está justificada de ningún modo.
Las dos afirmaciones completan el pensamiento de Amós sobre la esclavitud, injusta para él desde todos los puntos de vista.

3. “Los que pisotean a los pobres”

Frase muy difícil de traducir y entender. Indico diversas propuestas:
1) “Los que pisotean a los pobres”. Amós denuncia el desprecio con que los poderosos tratan a los débiles.
2) “Los que desean las personas de los pobres además de sus propiedades”, etc.
3) “los que pisan la cabeza de los pobres contra el polvo de la tierra”: desprecio y opresión de los pobres, que ven pisoteados sus derechos

Hay dos interpretaciones básicas: 1) codicia; 2) opresión y humillación.
En 2,6b ha dicho que los pobres eran víctimas de la codicia desmedida de los poderosos. Ahora habla del desprecio que los poderosos sienten hacia los débiles.

4. “Y evitan el camino de los humildes”

También muy difícil. Tres interpretaciones:
1) Jurídica. “Falsean el proceso del pobre”.
2) Moral. “Pervierten la conducta de los humildes”; les ponen en tales dificultades económicas y sociales que los arrastran a toda clase de vicios, robos y asesinatos.
3) Existencial. “Precipitan en el abismo a los humildes”, les buscan la ruina.

Mi interpretación se basa en Job 23,11, donde el verbo tiene el sentido de "evitar", "apartarse". Los poderosos no quieren tratar con los humildes. Es buen paralelismo con la frase anterior.

5. “Un hombre y su padre van a la muchacha”

El término traducido por muchacha (na‘arâ) se interpreta de distintas maneras: 1) prostituta cultual; 2) prostituta; 3) muchacha que forma parte de la familia, como la novia del hijo; 4) criada de servicio; 5) prestamista.
En cada interpretación, el pecado sería distinto: prostitución cultual, prostitución, promiscuidad (= incesto), abuso de los débiles (en el terreno sexual o en el económico).
La cuarta teoría ("criada") es la más probable y la que encaja mejor en el contexto: humillación de los débiles. Curiosamente, las leyes hititas, famosas por su sentido de la justicia, toleran este caso: “Cuando un padre y su hijo tienen relaciones con una esclava o una prostituta no hay motivo para condenarlos”. Amós, en cambio, no está de acuerdo con la práctica y la condena en nombre de Dios.

6. “se acuestan sobre ropas dejadas en fianza junto a cualquier altar”

7. “beben vino de impuestos en el templo de su Dios”

Las dos acusaciones están muy relacionadas: la formulación es parecida y contiene referencia al culto. Algunos creen que se trata de cultos paganos, pero no parece adecuado.
El primer pecado se ve como contravención de Ex 22,25s. pero no es tan claro. Pienso que Amós propone un ideal ético más elevado que el de la ley: ésta se contenta con salvar a la viuda, él lo aplica a todos. Amós anticipa en siglo y medio lo que dirá Ezequiel: el justo no toma nada en prenda (18,16).
El segundo pecado, en la interpretación habitual, considera que el vino es fruto de las multas, previstas en ciertos casos: aborto (Ex 21,22), difamación de una joven (Dt 22,19). Este dinero pasaría a los bolsillos de los poderosos. Además, se olvidaría el principio de Prov 17,26. Prefiero seguir a 2 Cr 36,3, donde “multar” se refiere a los impuestos (lo mismo en 2 Re 23,33). Se trataría del vino de los impuestos o de los impuestos en vino. Existen desde tiempos de Salomón. Debieron de aumentar. Para Amós no están al servicio del país sino de quienes los recogen.

Resumen del oráculo contra Israel

Notamos una diferencia con los oráculos anteriores. En ellos, las naciones descargan su odio, crueldad o codicia en otros pueblos. Israel no necesita salir de sus fronteras para encontrar personas a las que explotar y oprimir. El oráculo refleja la existencia de dos bandos: poderosos y débiles, ricos y pobres. Los ricos, con su actitud, profanan a Dios en todos los ámbitos. Los pobres, como víctimas, ceden el puesto a Dios, que también aparece como víctima.
Los humildes y Dios son seres indefensos ante la actividad febril de los poderosos, sujetos de todas las acciones.
¿Quiénes son los poderosos? Amós los llama “ellos”. No son todo Israel. Más bien quienes se consideran el verdadero Israel, quienes presumen de religiosos y buenos. Amós arremete contra ellos; más que defender a los pobres ataca a los ricos.
Tiene mucho interés el paralelismo entre justo y pobre. La identificación de pobres con justos comienza en Amós.

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